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Los manuscritos de Max Nettlau sobre el anarquismo en Centroamérica entre 1906-1932

Posted: septiembre 1st, 2012 | Author: | Filed under: Articulos | Comentarios desactivados en Los manuscritos de Max Nettlau sobre el anarquismo en Centroamérica entre 1906-1932
Arturo Taracena Arriola[1]

En 1994 le escribí a la doctora Thea Duijker, entonces una de las responsables de la Sección América Latina en el Instituto Internacional de Investigaciones Sociales (Internationaal Instituut voor Sociale Geschiedenis–IISG–) de Ámsterdam, solicitándole permiso para publicar una traducción de las páginas del manuscrito de Max Nettlau,[2] concernientes al movimiento anarquista en Centroamérica. Éste se conserva y yo lo había fotocopiado hacía quince años, durante la investigación de mi tesis de doctorado.[3]

A vuelta de correo, me respondió diciéndome que había sometido mi demanda al director, doctor Rudolf de Jong y a la profesora Mieke Ijzermans, directora de la Sección de Investigaciones y quien se ocupa de los archivos, así como al historiador alemán Heiner Becker, quien preparaba la publicación en 6 tomos del manuscrito de Nettlau, respondiendo ambos afirmativamente. Después, por motivos diferentes, engaveté esta iniciativa.

Las páginas del manuscrito aludidas (420-421) están incluidas en el capítulo intitulado “Los anarquistas desde sus inicios en Perú, Ecuador, Costa Rica, San Salvador (sic), Guatemala y una mirada sobre las sociales Indias Occidentales (1894- 1914)”[4].

Seguidamente, para establecer las aclaraciones necesarias al texto, me remití a la  obra que el propio Nettlau editó en alemán el año de 1935 y que en español apareció con el título Los anarquistas a través de los tiempos[5] y a mi artículo “Presencia anarquista en Guatemala entre 1920 y 1932”.[6] Dichas aclaraciones las he puesto entre corchetes, con el propósito de no romper las citas y los paréntesis hechos por el propio Nettlau en el manuscrito.

La traducción del alemán se la debo a los amigos Dieter Paaz y Karin Beeck, a los cuales agradezco su amabilidad. Asimismo, expreso mi agradecimiento a la doctora Duijker, por su amistad y bondad académica. El deseo de todos nosotros es contribuir al desarrollo de la historiografía centroamericana sobre los movimientos sociales.

 

Los anarquistas desde sus inicios en Perú, Ecuador, Costa Rica, San Salvador, Guatemala y una mirada sobre las sociales Indias Occidentales (1894- 1914)
“En Centroamérica, fue Costa Rica la que pudo constituir el más antiguo baluarte libertario.  Ahí se inició, el 15 de enero de 1911, Renovación. Revista de Arte y Sociología, dirigida por José María Zeledón, un poeta costarricense y administrada por Ricardo Falcón, un anarquista de Barcelona, con la colaboración, de Anselmo Lorenzo, desde Barcelona, para la parte literaria y sociológica. (Véase T. y L. [Tierra y Libertad, Barcelona], 28 de diciembre de 1910). Quincenal, con por lo menos 66 publicaciones en San José, hasta fines de 1912 o posteriormente. Si no me equivoco, fue [José María] Zeledón quien editó la Colección Ariel [San José de Costa Rica] a partir de 1907 e incluso hasta 1913 (664).[7] El elemento humano local era ciertamente débil en este caso, pero la colaboración de Lorenzo (a través de Falcón) garantizaba una publicación excelente. La primera de este tipo en ese tiempo.

Por el momento, no puedo utilizar la extensa circular de la Comisión Administrativa del Centro de Estudios Sociales “Germinal” de Costa Rica (impresa en T. y L. [Tierra y Libertad, Barcelona], 15 de enero de 1913), pero es notorio que no se le menciona en absoluto. Esta comisión alude a su actividad desde algunos meses antes (o sea, alrededor de 1912) y deseaba se le considerase desde ese momento como “medio de comunicación” para todos los sectores de Centroamérica. Tampoco se dice nada acerca de los grupos con actividades  similares en el istmo de Panamá, mismos que estuvieron activos hasta al menos la primera mitad de 1912.

Además, me faltan datos hasta después de la visita de Julio Díaz [en marzo de 1926].

Acción Social, órgano  del Comité de Acción Social Obrera (San José [de Costa Rica]), apareció en septiembre de 1926. El No. 2, en octubre (Véase Supl.[emento] de noviembre de 1926).
La Agrupación Obrera de Estudios Sociales “Hacia la Libertad” de San José envió un mandato al Congreso Continental de 1929 [celebrado en Buenos Aires] y, para la misma, su secretario U. Recoba, rindió un informe el 26 de junio de 1930 (Véase Cont. Obr. [Continental Obrera, Buenos Aires] Nos. 11 y 12). Esta agrupación era considerada, aún a fines de 1932, como perteneciente a la A. I. T. [Asociación Internacional de los Trabajadores, con sede en Ámsterdam]. De acuerdo a este informe, su posición era contraria a la de los comunistas, que se habían aliado con los políticos nacionales… (665)[8]

En 1930, se constituyó en San Salvador el Centro Sindical Libertario para Propaganda y Organización obrera. Informe de su secretario, Enrique Conde, (Conti. Obr. [Continental Obrera, Buenos Aires], agosto de 1930). En marzo de 1932 fue detenido con sangre un movimiento de inconformidad.

En la sombría Guatemala, que vive como en el pasado mexicano, en 1926 Julio Díaz se encontró con elementos deseosos de ser incorporados, pero con ninguna organización obrera aparte de la Federación Obrera Guatemalteca, la cual era promovida y controlada desde hacía decenios por políticos (Véase La Protesta [Buenos Aires], 13 de noviembre de 1926). Hay correspondencia de Guatemala, Puerto Rico, etc., de ese año y también posterior, en Cultura Proletaria, publicación neoyorquina, que son puntos de referencia acerca de los esfuerzos y penurias de los nacientes movimientos libertarios.
Posteriormente a un comunicado de la A. I. T. (R. B., No. 1, diciembre de 1929), en 1926 se fundó en Guatemala el Grupo “Nueva Senda” y, a través de éste, se incitó a la constitución del sindicato de costureras, después al de albañiles y la federación de carpinteros. En 1928, surgió el Comité Pro Acción Sindical. En Jutiapa, un grupo anarquista se separó de una organización socialista.

Orientación Sindical, órgano de costureras, albañiles, carpinteros, etc. [Guatemala], 15 de noviembre de 1927, [No.] 12 del 15 de mayo hasta [No.] 15 del 15 de julio de 1928, en formato 4º. Desde Marzo de 1931, la dictadura militar del general Jorge Ubico tomó severas medidas contra el “Comité Pro Acción Sindical”, el cual en 1929 había delegado a Manuel [Bautista] Grajeda al Congreso Continental [celebrado en Buenos Aires del 11 al 16 de mayo de ese año].[9] Hasta ese momento, el movimiento de organización libertaria había estado ascendiendo. (Véase “Guatemala bajo el Terror”, Cont. Obr. [Continental Obrera Segunda época No. 1, Buenos Aires], 15 de septiembre de 1932).
En 1926, Julio Díaz encontró en Nicaragua sólo un intenso espíritu partidista y político, con viejas organizaciones nominales tales como la Federación Obrera Nicaragüense  y el Obrerismo Organizado, y con una librería de un viejo libre pensador en León, que también vendía escritos anarquistas (Véase Prot. [La Protesta, Buenos Aires], 14, 16, 17, 18 de noviembre de 1926). A parte de esto, en los años siguientes no hubo cambio. Este pequeño país conoció de la manera más directa el caballeroso “big stick” del “Uncle Sam”, cuando las mal reputadas tropas de marinos norteamericanos fueron lanzadas sobre la población en apoyo de un régimen conservador y de los intereses norteamericanos. Desde 1926 hasta fines de 1932, A. [Augusto] C. [César] Sandino les puso una resistencia tan perseverante, que finalmente éstas fueron retiradas. Sandino fue el héroe moderno más sobresaliente de la resistencia local ante la prepotencia militar y financiera de una potencia. Posteriormente, fue incitado a salir de las montañas por medio de un salvoconducto de libertad que le ofreció el régimen y, en cuanto salió, fue asesinado a tiros por matones del mismo.

De todos estos países, se enviaban pequeñas publicaciones a Les Temps Nouveaux, publicación parisina, la cual sostenía un intercambio con muchas otras y, entre otras cosas, en ella encontraron lectores. A veces, también se enviaban este tipo de publicaciones a jóvenes revistas parisinas. Este material ha sido recopilado por mí, tal como las triviales revistas de las viejas organizaciones obreras y todo otro tipo de revistas, tanto literarias como pedagógicas. En los pequeños países, contrariamente a los grandes Estados sudamericanos, las organizaciones de librepensadores son menos frecuentes, aparentemente a causa de la influencia local… (666).[10]

La impresión que dan estas publicaciones es de un gran primitivismo, con escasos y anticuados conocimientos, y son agobiantes por sernos desconocida la historia patriótica local. Además, se nota el intento de asimilar las ideas novedosas en la forma más rápida y superficial. Cuán frecuentemente, los autodidactas mezclan y valoran indiscriminadamente viejos y nuevos libros e ideas. De nuevo, es el extremo patriotismo nacionalista de Sandino, el único ejemplo de aquellos que quieren oponer resistencia ante la ocupación industrial norteamericana.

Anselme Bellegarrigue, quien se ocupó de este mismo tema en Francia de 1848 a 1851, debe de haber decidido hacer su vida en San Salvador, en donde en 1906 se conocía a su hijo, quien llevaba el mismo nombre y con el cual no pudimos tener contacto.[11] (Véase Vorfrühling [Der Vorfrühling der Anarchia, Berlín: Verlag Der Syndicalist, 1925], pp. 197-198). Wilhelm Marr describió vívidamente en su Reise nach Zentral-Amerika [Viaje a Centroamérica], (Hamburgo: Otto Meissner, 1863, 2 tomos), Nicaragua y Costa Rica, tal y como él los vio a principio de los cincuentas (i.b.,  pp. 161-162). Costa Rica se destaca simpáticamente de esta descripción, incluyendo sus magníficos bosques, sobre cuya tala más tarde haría notar un corresponsal, Elisée Reclus: “Las talas  sin escrúpulo han desnudado los flancos de los bosques que dan a la meseta central y los de algunos distritos del sur…” (H. Pittier).[12] En Le Lemeur (Caen, [Francia]) del 6 de abril de 1927, se dice:

…ya no hay ningún terreno libre [en el Valle Central y la Costa Atlántica], salvo en la costa del Océano Pacífico, porque los ricos propietarios de tierras y, particularmente, “United Fruti Company” (de Estados Unidos) han comprado todo….

Este último dato proviene de las múltiples discusiones sobre Costa Rica por parte  de los anarquistas franceses que vivieron allí los primeros años de la posguerra, más como colonos que conservaban su independencia cultural que como colonizadores. Véase Le Lemeur (Caen, [Francia]), L´endohors y Le Lemeur (Santiago de Puriscal, Costa Rica), editados por Miguel Palomares (en 8°, publicación mecanografiada, No. 12, abril de 1928, No. 14, octubre…. «Une viste a Mastatal» (Cantón Puriscal) de E. Bertrand, en L´endehors del  15 de mayo de 1932, pp. 106-107. El describe simpáticamente la libre colonización en un claro de la selva virgen. Más de 40 anarquistas fueron y vinieron al país en un decenio.”[13]

 


Notas:

[1] Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales-UNAM, México.

[2] Max Nettlau, nacido en Neuwaldegg, Austria, en 1865 y fallecido en Amsterdam, Holanda en 1944, a donde emigró a raíz de la “anschluss” (integración) de su país a Alemania decretada por Hitler. Dirigente e historiador anarquista, fue miembro de la Liga Socialista de 1885 a 1890. De 1896 a 1990 publicó la biografía de Michael Bakunin y la Bibliografía del Anarquismo (1897).

[3] Arturo Taracena Arriola. Les Origines du Mouvement ouvrier au Guatémala, 1878-1932. Tesis de Doctorado. Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, París, 1982.

[4] “Die Anarchisten seit ihren Anfangen in Peru, Colombia, Ecuador, Costa Rica, San Salvador, Guatemala und ein Blick auf das soziale West Indien (1894-1914)”.

[5] México: Costa-Amic Editor, 1972.

[6] Mesoamérica No. 15, junio de 1988, pp.1-23.

[7] (664) Publicaciones en 12º, [No.] 15 (1907), [No.] 12 (1908), [No.] 10 (1909), [No.] 16 (1910). El número 41 de las publicaciones, a partir de 1911 a septiembre de 1913. Contiene una gran selección de poesía de la mayoría de los países hispanoamericanos. En este momento, no puedo decir si las revistas Cultura (San José [de Costa Rica]), del 15 de julio de 1906, 10 nr… (sic) y Cultura de 1910 (I, No. 6, 11 de julio de 1910), también pertenecen a este círculo de publicaciones.

[8] (665) La primera parte de este informe y lo que Díaz  escribió sobre Costa Rica en La Protesta [Buenos Aires], no se encuentra a mi alcance. Él estuvo en septiembre [más bien, marzo] de 1926 en San José y me son conocidos sus relatos de Guatemala y Nicaragua.

[9][9] [Véase ACAT Asociación Continental Americana de Trabajadores. Congreso Constituyente. Buenos Aires: s. e, 1929].

[10] (666). Por ejemplo, Mes Literario (Coro, Venezuela) desde 1906; Trofeos (Bogotá, Colombia), anterior a 1908;  Crepúsculos (Manizales, Depto. De Caldas, Colombia) desde 1910; Ritos San  Salvador), 1908; La Educación Moderna (Guatemala), 1906, etc.

[11] [En su obra La anarquía a través de los tiempos (México: Costa-Amic Editor, 1972, p. 79), Nettlau nos proporciona más datos sobre la estadía de Bellegarrigue en Centroamérica hacia 1851, de cuya experiencia tomo la idea “del mínimo gobierno central y de la vida local autónoma” para fundamentar su antigubernamentalismo: “Había compuesto una novela de recuerdos americanos, cuyos fragmentos han aparecido en 1851 y 1854, y en ensayo sobre las mujeres de América (1851; en pequeño volumen en 1853). Su emigración, probablemente después del golpe de Estado [de Luis Napoleón Bonaparte], a Honduras y luego a San Salvador, es cierta y se constató tras las investigaciones incitadas por mi en 1906, la existencia de un hijo suyo en El Pimentel, cerca de [puerto] La Libertad (San Salvador), pero no he podido tener otras noticias. Tal vez el lector centroamericano de estas páginas encuentre detalles sobre la carrera de ese hombre, que no fue revolucionario, sin duda, pero que, sin embargo, habría que conocer, puesto que en los años de 1848 a 1850 hizo lo posible por implantar un antigubernamentalismo lógico y consciente en Francia.»].

[12] [Se refiere a un extracto sobre el país centroamericano en la Nueva Geografía Universal de Eliseo Recluse (1830-1905),  publicada por la editorial parisina Hachette].

[13] [Hasta aquí lo referente a Centroamérica en el manuscrito de Nettlau].

Texto extraído de: http://www.pacarinadelsur.com/home/figuras-e-ideas/379-los-manuscritos-de-max-nettlau-sobre-el-anarquismo-en-centroamerica-entre-1906-1932


Vigencia de las ideas anarquistas en la actualidad

Posted: julio 22nd, 2010 | Author: | Filed under: Articulos | Comentarios desactivados en Vigencia de las ideas anarquistas en la actualidad

Por Renato Mejía

El presente ensayo pretende ser como un breviario que englobe las
tendencias actuales del movimiento antiautoritario. No pretendo con
esto limitar su campo de acción solo a las corrientes que aquí se
presentan, ya que hay expresiones libertarias que por el momento
escapan a nuestro análisis.

La ideología anarquista, desde que fue expuesta teóricamente con un
sentido positivo por primera vez por Pierre Joseph Proudhon a mediados
del siglo XIX, ha estado sujeta a un largo proceso evolutivo que aún
hasta nuestros días sigue teniendo lugar en el seno de los colectivos y
redes globales por la que esta compuesta mayoritariamente en la
actualidad.

A lo largo de la historia de las revoluciones en el siglo XX, si
algo ha sido una constante en cada una de ellas, es el destino fatal al
que estuvieron condenadas desde el principio al tener como objetivo
tomar las riendas del Estado para derrocar el régimen capitalista. En
vista de tales acontecimientos basados en la manipulación de la
voluntad por oportunistas que se valen del anhelo de libertad de los
pueblos y disfrazando sus interese individuales y partidarios tras un
discurso maquillado para llegar a ser un cabeza de Estado. Hechos
repetitivos como este incidieron para la estructuración de un
anarquismo más rico de cara al siglo XXI que apenas empieza, con un
punto de vista más amplio, sin sectarismos, ni viendo las cosas
bidireccionalmente, criticando no solo las divisiones de clases, sino
también las relaciones de genero, no solo la economía, también la
cultura.

En el pasado se propusieron tres sistemas económicos principales que
aglomeraron a la mayor parte de los pensadores anarquistas y sus
seguidores, cuyo objetivo era explicar una distribución de los bienes
materiales en una sociedad antiautoritaria, tales sistemas: el
Mutualismo de Proudhon (correspondiente a una economía
agrario-artesanal), el Colectivismo de Bakunin (en la época del
desarrollo industrial) y, el Anarcocomunismo o Comunismo Libertario de
Kropotkin (imponiéndose a la internacionalización del capital), siendo
este último el que se impuso mayoritariamente en comparación con los
otros y que luego fue mejorado por Enrique Malatesta en el siglo XX;
dichos sistemas económicos pueden entenderse como un primer momento
evolutivo del anarquismo en respuesta al sector dominante de la
economía imperante en la época en que cada uno se formuló.1

Pero la evolución tal vez más notoria es, la transición desde un
principio federativo en el seno de la Primera Internacional Obrera
hacia un movimiento anarquista que trabaja predominantemente a través
de redes sociales altamente internacionalistas compuestas por una gran
cantidad de colectivos empapados de nuevas ideas entre las que destacan
principios indígenas, ecologismo, veganismo, feminismo, anti
burocratismo, anarcoprimitivismo y pacifismo.

Pero también es de destacar que Proudhon en su obra Del Principio
Federativo, considera a la federación solo como una etapa hacia la
anarquía, meta a largo plazo pero siempre sujeta a cambios evolutivos,
de modo que desde sus inicios teóricos se tenía la visión de que el
anarquismo es en esencia dinámico, evolutivo y, nunca estático.

Una de las principales inspiraciones para esta nueva generación
anarquista han sido los ideales Zapatistas, evidenciados con el trabajo
que el EZLN ha hecho en los municipios autónomos de Chiapas, “donde el
pueblo manda y el gobierno obedece”, donde se ha estado utilizando un
proceso de consenso que ha sido adaptado para que mujeres y gente joven
sean igualitariamente escuchad@s.

En la América del Norte el proceso de consenso emergió más que nada
de las críticas que el movimiento feminista de los 70 le hizo a las
posturas de liderazgo machistas de la nueva izquierda de los años 60.
El objetivo de un proceso de consenso es permitir un grupo decidir un
curso de acción común. Al momento de encontrar el consenso hay dos
caminos posibles, no participar de la acción sin impedir que nadie más
participe en ella y, el segundo camino que tiene el efecto de un veto.
Los consensos están basadas en una forma de democracia directa en la
que las mayorías realmente son participes del proceso de toma de
decisión.2

Unas de las grandes dificultades que enfrenta el movimiento
anarquista contemporáneo en relación con la época de su exponentes
clásicos es pasar por alto el estudio teórico y, la apatía juvenil de
cara a las instituciones autoritarias que limitan la autentica libertad
de tod@s , aun cuando los colectivos anarquistas actuales se valen de
las herramientas que el mismo sistema ha producido, como el internet
por ejemplo, que hace posible una rápida y efectiva difusión de las
ideas y de una amplia biblioteca anarquista en la red. Todas estas son
ideas adecuadas para una sociedad altamente industrializada donde
podemos sacar partido de los huecos del sistema para empezar a minarlo
desde adentro.

Sin embargo una potencial amenaza radica en la idea de que, hay una
fuerte inclinación hacia la acumulación de bienes, como herencia de
siglos de explotación capitalista, y existe por lo tanto una amenaza
potencial dentro de todo proceso revolucionario integral de reconstruir
una nueva forma de capitalismo; por lo tanto es un gran reto para las
generaciones actuales y venideras la de eliminar todo vestigio de la
explotación del hombre por el hombre para dar paso a una civilización
autogestionaria integral adaptada a una era donde la producción
económica se apoya en la provisión de servicios en la que la
agricultura no solo fue desplazada sino transformada

Todas las corrientes contemporáneas antes mencionadas deben dar
rienda suelta a la creatividad revolucionaria y resolver racionalmente
todo tipo de discrepancias entre cada una para formar una nueva
síntesis anarquista en el siglo XXI, así como lo propuso haya por 1928
Sebastián Faure, haciendo una analogía con la química, es decir, la
anarquía puede ser como un cuerpo formado por varios elementos que
según la coyuntura de la época y las múltiples fuentes ideológicas de
la que se nutren las distintas corrientes que lo componen, la dosis de
las corrientes respectivas variará. Y solo la experimentación revelará
esas dosis; en la síntesis el cuerpo compuesto se reforma (de manera
que se debe estar siempre atento a los cambios que se susciten en el
plano social, político y cultural) y la formula puede alcanzar
proporciones variables, local, regional, nacional o internacionalmente.
De modo que todas las corrientes están hechas para combinarse y
constituir lo que se llama la síntesis anarquista, claro como ya lo
mencioné, adaptada a la coyuntura y cambios sociales contemporáneos.3

Al final, llegados a una síntesis basada en el mutuo acuerdo, en una
autentica democracia directa para crear consensos, cuando un pueblo
entero sin divisiones absurdas grite emancipado, la utopía es posible,
defenderemos simplemente como lo expresan Max Nettlau, Tárrida Marmol y
Ricardo Mella “un anarquismo sin adjetivos”.

1 Ángel J. Cappelletti (La Ideología Anarquista, p. 17)

2 David Graeber y Andrej Grubacic (El Anarquismo, o el Movimiento Revolucionario del siglo XXI)

3 Sebastián Faure (La Síntesis Anarquista)


Breve bosquejo histórico del anarquismo en El Salvador

Posted: julio 22nd, 2010 | Author: | Filed under: Articulos | Comentarios desactivados en Breve bosquejo histórico del anarquismo en El Salvador

Por Wilfredo Salvador Ortiz Díaz

A los anarquistas salvadoreños

de ayer, de hoy y de siempre.

Las primeras organizaciones obreras en El Salvador, al igual que en
el resto de América Latina, tienen sus orígenes en el anarquismo;
impulsado por hombres y mujeres que hicieron suyas esas ideas
llevándolas a la práctica, escribiendo así las primeras páginas de la
historia de los movimientos sociales salvadoreños, una historia larga y
tortuosa, con triunfos y fracasos que aún no termina de escribirse.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX las ideas
anarquistas se encuentran muy propagadas en América Latina gracias a
las emigraciones de europeos, en especial de España, Italia y Alemania.
Éstos llegaron expulsados y perseguidos por sus actividades políticas.
Argentina, Brasil y México fueron los sus principales destinos en donde
siguieron con sus actividades revolucionarias.

El Salvador no estuvo ajeno a este tipo de emigraciones y en la
segunda mitad del siglo XIX llega a San Salvador el anarquista francés
Anselme Bellegarrigue, quien “en 1850 publicaba en París: L’ Anarchie,
Journal de l’Ordre”1. Éste emigró a Honduras y luego a San Salvador después de haber trabajado como maestro en el primero. Nettlau,2
en 1906 constató la existencia de un hijo suyo en el Pimental,
Departamento de La Libertad. Aún no se sabe si la llegada de
Bellegarrigue pudo haber tenido influencia en las sociedades
artesanales o en el ámbito académico de la época, pero estuvo
involucrado en el derrocamiento del gobierno en Francia.

A principios del siglo XX el artesanado salvadoreño se encontraba
organizado en sociedades de carácter mutualista formadas por patronos y
obreros, sirviendo en el ahorro y el crédito a sus socios e
incentivando los valores morales y cívicos. Pero poco a poco, los
artesanos que integraban estas sociedades fueron influenciados por
nuevas corrientes de pensamiento, así, puede destacarse que en 1908
circula en San Salvador la revista literaria Ritos “como publicación
influida por las ideas anarquistas”3.

En 1909 el artesanado salvadoreño trata de establecer relaciones con
otras organizaciones con sus mismas aspiraciones fuera del territorio
salvadoreño, por lo que José Antonio Vides de “La Sociedad El Porvenir
de Obreros de El Salvador” le manda una nota al anarquista Billo
Zeledón solicitándole su intervención para ponerse en contacto con
organizaciones similares en Costa Rica:

“Santa Ana, El Salvador 23 de septiembre de 1909. Señor Don José María Zeledón, San José. Muy señor mío:

“Deseando nuestra sociedad comunicarse con las agrupaciones obreras
de ese país hermano, y no teniendo conocimiento del domicilio o nombre
de ellos, me dirijo a usted suplicándole al mismo tiempo, nos ponga en
comunicación para no seguir aislados como hasta ahora ha acontecido. El
15 del corriente, la Sociedad El Porvenir de Obreros, conmemorando el
nacimiento de nuestra derruida patria y del primer aniversario de su
reorganización, cumpliendo con los estatutos que lo rigen, hizo la
transmisión del gobierno de la sede de la sociedad a la nueva Junta
electa del nuevo periodo (…)

“Protestamos solemnemente protestar por nuestra sociedad y de común
acuerdo con las demás organizaciones obreras de Centroamérica, trabajar
por el adelanto y acercamiento en todo sentido del gremio obrero, lo
que tengo a mucha honra manifestarle haciendo votos porque día a día se
estrechen más las relaciones que han de armonizar por siempre y al
amparo de la paz estas instituciones libres.

“He de suscribirme de usted muy atento y seguro servidor, José Antonio Vides.

“Aprovecha Billo esta misiva para hacer algunas observaciones sobre
la falta de organización obrera en Costa Rica y del desinterés general
de las cosas sociales que existe en el país. Escribe Billo:

“Mi primera intención fue contestar a esos obreros que seguramente
han visto pasar mi nombre en alas de algunos versos, que las
asociaciones de toda clase y en particular las de trabajadores son aquí
planta exótica y que suelen aparecer como fuegos fatuos allá de raro en
raro para alumbrar fugazmente los senderos de una ambición extraña a
sus más triviales intereses.”4

De esta manera, el movimiento artesanal salvadoreño trataba de
establecer relaciones con el resto de Centroamérica, y es con este
mismo fin en que 1911 se realiza en San Salvador el “Primer Congreso
Obrero Centroamericano.”5
Posteriormente, en junio de 1918 se celebra en el pueblo de Armenia,
Sonsonate, el llamado “Congreso Obrero Salvadoreño; al que asisten
doscientos delegados en representación de todas las organizaciones
mutualistas y obreras.”6Este
congreso tendría como finalidad inmediata la fundación de la Unión
Obrera Salvadoreña, comprensiva de todas las organizaciones obrero
artesanales de la época y con miras a la creación de la Unión Obrera
Centroamericana”7

Estos primeros pasos en la unificación del movimiento
obrero-artesanal local y centroamericano fueron dados de la mano del
terrateniente Arturo Araujo quién financió la totalidad del Congreso en
el que fue declarado “Benefactor de la Federación.”8

A partir de este congreso, el movimiento obrero-artesanal
salvadoreño no será el mismo y empezará a mostrar cambios cualitativos
junto a los primeros indicios de industrialización del país. El
movimiento artesanal en “sus formas de organización, que avanzan de las
formas mutualistas a las cooperativistas de producción y consumo, son
eminentemente defensivas y se mueven dentro del marco ideológico que va
desde el socialismo utópico hasta el anarquismo, de acuerdo al grado de
desarrollo del país”.9

Ya en 1922 esos cambios cualitativos se reflejan en “la segunda
federación de la Unión Obrera Salvadoreña que estaba con cinco
filiales.”10Al
respecto, se dice que: “elementos anarcosindicalistas predominaron en
la Unión Obrera Salvadoreña, fundada en 1922 y en la Federación
Regional de Trabajadores salvadoreños, que la siguió dos años mas
tarde.”11

Esta organización tendrá corta vida y se fusionará con la
Confederación Obrera de El Salvador (COES) para unir al movimiento
obrero en el marco de la Confederación Obrera Centroamericana (COCA),
pero la COES es expulsada de ésta última por su orientación mutualista.

Ese mismo año, “brigadas de sindicalistas mexicanos comandados por
Jesús Flores Magón (hermano del mítico Ricardo Flores Magón) llegaron a
Guatemala y El Salvador formando la Federación Obrera de Guatemala y la
Federación Regional de Trabajadores en El Salvador. Con posterioridad
pasaron a Honduras, Nicaragua y Costa Rica, en cada una de las
organizaciones obreras, asi formadas, concurrió a formar la
Confederación Obrera Centroamericana (COCA) que radicaría por el
término de un año, en cualquier país designado por los consejos
directivos de cada federación.”12

Vale la pena recordar que en México “elementos del Partido Liberal y
de otros grupos anarcosindicalistas formaron parte de la Casa del
Obrero Mundial durante la revolución y luego en la CROM.”13Esta última fue la que formó la COCA.

La creación de la Federación Regional de Trabajadores Salvadoreños
(FRTS) surge gracias a la consolidación de los primeros sindicatos, por
lo que “la creación de la Regional entorno a la COCA nos indica
claramente la descomposición del artesanado y el surgimiento del
movimiento obrero como clase en sí, como una clase con una “situación
común, intereses comunes”. El surgimiento de los primeros sindicatos en
1923-1924 y especialmente de la regional, muestra a nivel ideológico
una descomposición del socialismo utópico y el surgimiento y lucha
entre las corrientes social reformistas, como anarcosindicalistas y
comunistas, muchas veces influenciando el movimiento obrero en forma
inclusive simultanea.”14

En este sentido, el sindicalismo es el resultado de la necesidad
espontánea que tiene el trabajador de organizarse. De esta manera
surgen las ideas que van a guiar a esta organización libre las que son
derivadas, en su origen, del anarquismo y los hombres que lograron
hacerlas aceptables eran en su mayor parte anarquistas. Estos primeros
sindicatos aglutinan a zapateros, albañiles, mecánicos, carpinteros,
sastres, barberos, vendedores ambulantes, de oficios varios, sindicatos
de finca y campesinos, etc.

El 21 de septiembre de 1924 se fundó en San Salvador la FRTS y su
cede en el mismo lugar “era el centro donde nos llegaba la intensa
propaganda internacional de aquella época. Recibíamos materiales de
Holanda, Argentina, Francia, Italia, Estados Unidos, México, etc. En
las cuales se reflejaban varias tendencias y posiciones que por
entonces influenciaban al movimiento obrero mundial. Así llegaban a
nuestro país las tendencias reformistas, anarco-sindicalistas,
anarquistas y comunistas que se disputaban la hegemonía en el
movimiento obrero internacional.”15

Sobre lo anterior cabe mencionar que “la Confederación Obrera
Centroamericana (COCA) por la importancia que significaba en esa época
para el movimiento obrero mundial, quiso ser atraída por la Federación
Panamericana del Trabajo de Washington. Sin embargo, el Consejo
Superior se inclinó por la Federación Sindical de Ámsterdam, cuyas
tendencias eran moderadas. La Tercera Internacional Comunista de Moscú,
consideraba las actuaciones moderadas de la federación sindicalista,
como traidoras al movimiento mundial de los trabajadores y las
calificaban de amarilla. No obstante a partir de 1922, cambió y propuso
con insistencia la fusión de ambas organizaciones con el fin de formar
un frente único. De esta fecha en adelante todas aquellas
organizaciones obreras adheridas a la federación sindicalista de
Ámsterdam (FSA) comenzaron a recibir corrientes sindicales extremistas
y entre ellos la COCA y en espacial la FRT de El Salvador.”16

En la FRTS convergían tres corrientes ideológicas que se disputaban
su dirección: los reformistas, los comunistas y los anarquistas.

Los reformistas confiaban en un proceso electoral y pacífico para
conquistar un estado liberal y que posteriormente concluyeron su
proyecto con el Partido Laborista.

Uno de los máximos representantes de esta corriente era Alberto
Masferrer, quien dicho sea de paso, no miraba con malos ojos las ideas
anarquistas refiriéndose a ellas de esta manera: “Cuanto menos gobierno
necesite un país, mayor será su prosperidad y ventura; la anarquía, que
es una concepción ideal de la vida, de la vida sin gobierno, no lo es
sino porque lleva implícita la perfección, la santidad del
individuo…Necesitamos de gobierno, porque somos malos. Porque somos
crueles, perversos, codiciosos, brutales y tiránicos, necesitamos de
que alguien nos vigile, nos contenga, nos reprima y nos castigue”17

Respecto a Masferrer Alba dice: “la realidad de su país, sin
embargo, llevó a Masferrer, ya al final de su vida, a mostrarse más
radical. Tal vez contribuyeron a ello los contactos que en sus viajes
tuvo con socialistas y anarquistas, especialmente en Chile. Se
manifiesta anticapitalista, enemigo del monopolio de la tierra y quiere
tierra libre y también libre sea necesario para trabajarla.”18

En segundo lugar se encontraban los comunistas, inspirados en las
conquistas alcanzadas por la revolución Rusa de 1917. En El Salvador el
desarrollo de la propaganda marxista-leninista hizo mella en algunos
obreros quienes vieron en la conformación del Socorro Rojo
Internacional la expresión mundial de lo que denominaban clase obrera.
Esto permitió la formación del elitismo dentro del sindicalismo.

Por último se encontraban los anarquistas, quienes tenían una
abierta oposición a cualquier partido político y al parlamentarismo,
por lo que también recibían el nombre de sindicalismo revolucionario y
pretendían la liberación del trabajador a partir de ellos mismos,
valiéndose de la acción directa y de la huelga general como método de
lucha.

En este sentido el anarcosindicalismo es una rama del anarquismo
vinculada al movimiento obrero a través del sindicalismo, es un método
de organización y de lucha de los trabajadores a través de los
sindicatos que tiene como objeto la conquista por parte de los
trabajadores de los medios de producción según los principios
federativos.

A pesar de los antagonismos ideológicos existentes dentro de la FRTS
el trabajo que ésta realizaba permitió la formación de más sindicatos.
Con la consigna “A organizar las ligas campesinas” se lanzó a formar
sindicatos al campo a tal grado que en 1929, funcionaban en ciudades,
fincas y cantones del país.

“Las luchas reivindicativas se encaminaban a conseguir la reforma
agraria, erradicación del latifundio, y las relaciones feudales,
particularmente el pago con fichas, la tienda de raya y los malos
tratos.

La actividad desplegada por la regional, ejerció influencia para que
durante el gobierno de don Pío Romero Bosque, se dictaran las
siguientes leyes: Ley de Protección a los Empleados de Comercio (31 de
mayo de 1927), Ley de Registro de Agrupaciones Obreras y Gerenciales,
Decreto de Creación de Junta de Conciliación (ambos el 15 de junio de
1927) y el Reglamento de Horas de Trabajo (13 de junio de 1928).

“La última de las leyes mencionadas, en su artículo primero hacía
una larga enumeración de labores en las cuales establecía la jornada de
ocho horas diarias; lo cual significó un triunfo de los obreros, pues
había sido constantemente la aspiración a reducir el tiempo de trabajo.”19

Dada las relaciones que llegó a tener la FRTS a nivel internacional
con otras organizaciones sindicales de América Latina, “en 1925 el
líder obrero Virgilio Chacón entró en contacto con el dirigente de la
FORA (Federación Obrera Regional Argentina), Julio Díaz quién hacía una
gira por Centroamérica promoviendo la organización anarquista.”20

Julio Díaz venía de México, allí “había recibido noticias sobre el
proyecto de creación de una “Continental de sindicatos anarquistas
patrocinada por la AIT. Sin ser favorable, Díaz propuso una reunión
previa en la capital panameña para el mes de noviembre de 1925 en la
que se debía de fijar la fecha de congreso constitutivo a nombre de la
CGT de México y la FORA.

“Sin embargo esa primera reunión nunca se llevó a cabo, pues los
representantes de Perú, Chile, Uruguay, Argentina y México fueron
aprehendidos en la ciudad de Balboa por las autoridades panameñas.”21

En 1927 se llevaron a cabo manifestaciones en apoyo a Sacco y
Vanzetti, los dos anarquistas condenados a muerte en Estados Unidos.22
Esto permitió que el movimiento obrero salvadoreño se incorporara a las
luchas internacionalistas del movimiento anarquista internacional.

Este acercamiento a diversas organizaciones anarcosindicalistas
permitió la circulación y distribución de propaganda que servía de
aliciente para el movimiento obrero tan necesitado de fundamentos
teóricos. Dada esa necesidad de formación obrera, se crea en este
periodo la “universidad popular” que funcionaba como un ateneo anexo a
diversos centros culturales que existían en San Salvador.

La “Universidad Popular” se dedicaba a la educación de los obreros y
campesinos que sentían la necesidad de profundizar en el aspecto
ideológico y de la realidad que ellos afrontaban en ese momento. Las
ideas de los clásicos del socialismo como Kropotkin, Bakunin y Proudhon
eran discutidas; también eran muy difundidas las ideas de José
Ingenieros y Ricardo Flores Magón. La discusión de las ideas y la
formación corría a cargo de dirigentes sindicales, académicos y
extranjeros algunas veces.

El funcionamiento de la “Universidad Popular” permitió cimentar las
bases ideológicas de los obreros y campesinos, permitiendo que ellos
mismos expusieran sus puntos de vista y análisis de la situación social
y económica en diversos panfletos y folletos.

Esta efervescencia del movimiento obrero no solo hacía preocupar a
las autoridades de gobierno, sino también a la iglesia católica quién
no miraba con buenos ojos la organización obrera y por ello “el 31 de
octubre de 1927, Monseñor Alfonso Belloso y Sánchez, Administrador
Apostólico de la Arquidiósecis y Obispo Auxiliar de San Salvador,
publicó la pastoral titulada “El presente momento social.” Este
documento resume la posición de la Iglesia frente a la doctrina
socialista:

“El segundo principio que establece el socialismo es el anarquismo
revolucionario. Anarquismo. Todos los organizadores comunistas habían
pretendido construir un Estado con sus poderes, corporaciones y
magistrados. El comunismo anárquico niega el Estado sin decir a punto
fijo lo que ha de sustituirlo. Revolución. El como la sociedad actual
está formada; la familia, el Estado, la Iglesia, estorba e imposibilita
el establecimiento del comunismo. Aguardar que por medios suaves se
transforme la sociedad presente pondría en balanzas el buen suceso del
sistema. Por tanto hay que echar mano de la violencia, de la
destrucción, del aniquilamiento para construir el mundo nuevo
descuajando el viejo. Más, puesto que el comunismo perfecto no puede
existir mientras los hombres sean como los actuales y la riqueza se
produzca tan limitadamente como ahora, menester es conservar el Estado,
empresario universal que fija toda la vida económica, pero un estado
compuesto por la mayoría proletaria que oprima la minoría burguesa
hasta nivelar toda desigualdad y medir la sociedad con un resero. Pues
confrontad ahora semejantes opiniones con el sagrado Evangelio…
Jesucristo manda dar “al César lo que es del César y a Dios lo que es
de Dios…Lo cual sería absurdo si no hubiera autoridad civil sea cual
fuere su forma, y una autoridad religiosa, Ambas integradas por
hombres, puesto que ordena pagar los tributos; el comunismo anárquico
edifica la sociedad nueva sin poder alguno que tenga derecho de mando y
ser obedecido.”23

Para 1929 las disputas ideológicas dentro de la FRTS se hacen más
patentes y los primeros núcleos de comunistas dentro de la misma se
adhieren a la consigna revolucionaria mundial en el seno del movimiento
obrero (que) “era entonces la de arrebatar la dirección a los
reformistas y los anarquistas.”24

“La lucha ideológica, precisamente por su nivel primitivo, tomaba en
ocasiones numerosas los cauces más violentos y no era nada raro que en
las sesiones sindicales se llegara a las manos y se apoyaran los puntos
de vista a puras trompadas. También salían de vez en cuando a relucir
los cuchillos.”25

Bajo este clima “se llevó a cabo el V Congreso de nuestra Federación
Regional y los que nos considerábamos ya comunistas tomamos la
dirección regional del organismo. Para entonces habiendo sido
desplegados los reformistas…, la pelea central se planteó con los
anarcosindicalistas. Yo quedé encargado de las finanzas de la
Federación con el apoyo de los anarcosindicalistas, pero cuando estos
vieron que en el desempeño de mi cargo yo no me plegaba a sus
posiciones y no hacía concesiones a su línea, como había sido su
esperanza cuando me apoyaron tomaron venganza: acordaron dejar de pagar
sus cuotas y comenzaron a desarrollar una campaña de sabotaje
financiero entre la base para debilitar nuestras posibilidades como
dirección.”26

En 1930 se realizó el VI Congreso de la FRTS “en un ambiente de
polémica y hostigamiento. Todavía teníamos problemas económicos agudos
por la actitud de sabotaje de los disidentes anarcosindicalistas… En
aquellas condiciones, la convocatoria para el nuevo congreso fue un
golpe de audacia por parte nuestra, porque debido a la insistencia mía,
la regional se comprometió a pagar los gastos de concurrencia y
estancia a los delegados de las zonas rurales, que por cierto eran
mayoría. El VI congreso fue un éxito, pero es que para entonces ya
había algo nuevo en el movimiento revolucionario salvadoreño: ya había
surgido nuestro partido comunista.”27

Como lo deja entrever Miguel Mármol, este grupo de “disidentes” era
muy numeroso para causar problemas por el pago de sus cuotas, es de
tomar en cuenta que por ese entonces la FRTS llegó a tener unos 75,000
afiliados, por lo que puede pensarse que al no encontrar cabida dentro
de ésta los, anarquistas, buscaron un nuevo esquema organizativo.

Este Congreso marca el fin de la época de oro del anarcosindicalismo
en El Salvador. Desde ese momento el movimiento obrero en El Salvador
será llevado de la mano del Partido Comunista arrojándolo a una lucha
partidaria y electoral. Al respecto es de considerar que “por eso, pero
principalmente por el contenido revolucionario electoral impulsada por
el Partido Comunista en 1930, sostenemos que puede hablarse de un
retroceso en la lucha de masas en El Salvador en ese momento, tal como
así ocurrió posteriormente, cuando la lucha se centró, en algunas
ocasiones, principalmente alrededor de los procesos electorales.”28

En virtud de lo antes expuesto se dice que el anarcosindicalismo en
El Salvador marca el punto de partida del sindicalismo y de la
evolución ideológica de los movimientos populistas.

Pero la lucha anarquista no termina acá, sino que sigue latente y en
ese mismo año de 1930 se funda en San Salvador la primera organización
anarquista: El Centro Sindical Libertario dirigido por Enrique Conde.29
Desde su fundación este fue el centro de la actividad anarquista en El
Salvador, aunque tuvo una corta vida permitió a los anarquistas seguir
con sus luchas y propagar sus ideas.

Pero aún fuera de la FRTS las rivalidades ideológicas siguen
manifestándose entre los comunistas y anarquistas, así las luchas del
partido deben “ser dirigidas no solo con los explotadores, sino también
contra todos los reformistas, socialfascistas, oportunistas, traidores,
derrotistas, liquidacionistas, pacifistas, y todos los que en alguna
forma den ilusiones pequeño burguesas como los anarquistas,
anarcosindicalistas (Centro Libertario Sindical) y contra todo el
régimen actual.”30Esto demuestra la obtusa dirección del partido con respecto a las demás izquierdas.

El año de 1932 marca el final del Centro Sindical Libertario y uno
de los sucesos más luctuoso de la historia de El Salvador. Alrededor de
10,000 personas fueron asesinadas después de un alzamiento indígena,
que fue aplacado por las balas de la dictadura militar del General
Maximiliano Hernández Martínez.

Este acontecimiento y la posterior represión dan un duro golpe a
todo el movimiento obrero, que a la par de la población indígena del
occidente del país fue el principal blanco de la represión estatal.

Ese año muchos obreros, campesinos e indígenas mueren en los
paredones, incluyendo a anarquistas que no habían cesado en su lucha.
Sobre estos hechos cuenta Miguel Mármol: “Empecé a reconocer caras de
camaradas del partido, de la juventud, de la Regional todos ellos
mostrando huellas de su tortura y los golpes recibidos. Con el primero
que hablé en la atestada celda en que me metieron fue con Gerardo Elías
Rivas, llamado “cafecito”, un líder anarco-sindical, muy puro y
sincero, equivocado políticamente, pero una magnífica persona.31

“Como a eso de las diez de la noche retumbó un grito en medio del
silencio “¡Miguel Mármol al recinto!”. El compañero cafecito me dijo
que no contestara, que de seguro estaban sacando a la gente para irla a
fusilar. Pobrecito cafecito, esa fue la noche en que murió èl también,
solo que en otro paredón.”32

Este acontecimiento trunca el desarrollo de los movimientos sociales
y todas las organizaciones de izquierda pasan a la clandestinidad bajo
esta dictadura que durará hasta el primer quinquenio de los años
cuarentas.

Pero en la clandestinidad algunos grupos siguen trabajando, entre
ellos los anarquistas. Dice Miguel Mármol, que sobrevivió a los
fusilamientos y se encontraba huyendo en el oriente del país: “no
recibimos nada en concreto del Partido, pero recibimos la comunicación
de un pequeño grupo de anarquistas capitalinos que se estaban
organizando y que ya tenían contactos internacionales, en la cual me
ofreció un viaje de descanso a España”33

Entrada la segunda parte de la década de los años treintas los datos
de las actividades anarquistas se pierden (al menos hasta lo que se ha
logrado investigar), pero no cabe dudad que estas ideas siguieron
pululando dentro de nuevas organizaciones.

Finalizada la dictadura de Martínez en 1944, las organizaciones
obreras renacen y empiezan a reorganizarse de la mano del Partido
Comunista. A medida que pasan los años y nuevos gobiernos militares
alternan el poder la represión vuelve a hacerse latente y los espacios
de expresión son suprimidos y la autodefensa va quedando como la única
alternativa ante la represión.

En esta ocasión será el movimiento estudiantil el que jugará un
papel principal dentro de la lucha revolucionaria y “al entrar en la
década de los años 70’s contaba con varias agrupaciones que rebasaban
los términos del trabajo gremial… Surgió también el Movimiento de
Izquierda Revolucionaria (MIR) que aglutinaba a trotskistas,
anarquistas y marxistas, en su mayoría apoyadores de la lucha armada.”34

A finales de los 70’s “existían otras organizaciones universitarias
de poca relevancia de tendencia trotskista y anarquista como por
ejemplo: Movimiento Revolucionario Universitario (MRU), Grupo
Socialista Internacionalista (GSI), y la Organización Socialista
Internacionalista (OSI).”35

En efecto, las ideas anarquistas aún seguían latentes y se mantenían
en las luchas populares y se hacían presentes en los albores de la
guerra civil. Es de suponer que al igual que muchas otras
organizaciones revolucionarias de esa época, individualidades y
colectividades anarquistas se incorporaron a la lucha armada en el
FMLN. También es de destacar la presencia de anarquistas extranjeros
que participaron en la lucha armada.

Una vez finalizada la guerra civil y llegada la década de los
noventas las ideas anarquistas van a hacerse presentes nuevamente, pero
ahora bajo un contexto muy diferente a los anteriores.

Lo que hoy se podría denominar como el resurgimiento del anarquismo
en El Salvador tiene sus inicios en la primera década del siglo XXI
cuando algunos jóvenes que formaban parte de movimientos
contraculturales empiezan a retomar las ideas anarquistas y a criticar
a la sociedad salvadoreña desde esta óptica, alejándose de la izquierda
tradicional salvadoreña amarrada con un partido político y encaminada a
un proceso electoral.

En el 2002 la joven escena hardcore-punk de San Salador fue la cuna
para el Movimiento Anarquista Salvadoreño (MAS) integrado por punks,
skinhead y straight edge, que se dedicaban a la difusión de las ideas
anarquistas a través de panfletos y fanzines (como Rechazo Social y
Depurando el Sistema) dentro de los conciertos; poco a poco, este grupo
fue creciendo y saliendo de los conciertos. Es así que el primero de
mayo del 2003 por primera vez, desde principios de siglo, anarquistas
desfilan por las calles de San Salvador

Con el paso del tiempo el MAS desaparece y algunos de sus miembros
forman el CLA (Célula de Liberación Animal) dedicándose a promover el
buen trato hacia los animales, a la difusión del anarcoveganismo y la
acción directa. Esta agrupación no dura mucho y desaparece en corto
tiempo.

En el año de 2004 algunos miembros de los extintos MAS y CLA forman
el Kolectivo Acción Libertaria (KAL) siempre integrados por jóvenes
pertenecientes a los movimientos contraculturales que se van a dedicar
a la difusión de las ideas anarquistas y veganistas a través de la
palabra escrita, el punk y la acción directa por medio de su fanzine
Arroja la Bomba y la Banda Cívica Maldita, esta última de corta
existencia.

A partir de este año nuevas organizaciones anarquista surgen en la
capital salvadoreña. Una de ellas es el Kolectivo Acción Social
Anarquista (KASA) integrado en su mayoría por skinhead que se dedican a
difundir las ideas anarquistas en los conciertos punk-skin.

En 2005 en la Universidad de El Salvador nace el Circulo
Revolucionario Anarquista Salvadoreño (CRAS) producto de un círculo de
estudio dentro de la Universidad de El Salvador y quienes se dedican al
estudio de las ideas anarquistas y las difunden por medio de la palabra
escrita en sus boletines.

En diciembre de 2006 nace el Kolectivo Resistencia Libertaria (KRL)
integrado siempre por jóvenes pertenecientes a los movimientos
contraculturales que se dedican a la difusión de las ideas por medio de
fanzines y comunicados así como acciones de calle.

A finales del 2007 producto de disputas ideológicas dentro del
Bloque Popular Juvenil, hijo del FMLN, surge Acción Directa (AD), un
grupo muy numeroso de jóvenes quienes se dedican a la propaganda,
adhesión de miembros dentro de sus filas y difusión de las ideas
libertarias.

Con el nacimiento de nuevas colectividades anarquistas es que ya se
puede hablar de un verdadero movimiento anarquista en El Salvador
alejado de cualquier influencia de algún partido u organización.

Desde el 2006 el KAL y el CRAS deciden estrechar los lazos
existentes con las demás organizaciones y deciden organizar una
participación conjunta dentro de la marcha del primero de mayo del
2007, dicha actividad no alcanza a concretarse y las diferentes
colectividades siguen encontrándose en cada actividad de calle de forma
casual pero, con muy buenas relaciones.

En el año 2008 gracias a las gestiones de AD, KRL, KAL y CRAS se
logra que todas las organizaciones anarquistas participen de forma
coordinada en la marcha del Día del Trabajo. Dicha coordinación se
nombró Coordinadora Anarquista y aglutinaba a KASA, KRL, AD, KAL, CRAS
y Movimiento Universitario Revolucionario de Estudiantes. Mártires del
32 (MURE 32). Éste último es la única organización estudiantil que
desde el 2002 ha dado su apoyo a todo el movimiento anarquista.

Esta fue una actividad de gran importancia ya que desde principios
de siglo no se había visto una participación anarquista tan grande en
la capital; además la coordinación unificó los lazos entre los
diferentes colectivos, que aunque no se eran desconocidos, permitió
conocer directamente el trabajo que cada uno de ellos estaba realizando
y apoyar ese trabajo.

Después de la marcha los colectivos decidieron seguir trabajando de
esa manera, respetando la autonomía de cada uno. Es así como inicia el
trabajo de la Coordinadora Anarquista con el objetivo de unificar,
apoyar el trabajo que cada miembro realiza bajo una organización
horizontal que responde a decisiones concensuadas por cada uno de sus
integrantes. Esta coordinación termina antes de cumplir un año.

El corto trecho avanzado por el joven movimiento anarquista
salvadoreño lo ha hecho manteniéndose alejado de cualquier institución
partidaria conservando su autonomía. Teniendo claro que la izquierda la
conforman una pluralidad de corrientes de pensamientos y que negar esto
genera un retroceso en la construcción de una sociedad que pueda luchar
por sus derechos, hacerse oír, respetar bajo los principios de justicia
y solidaridad. Algo que no puede lograrse por la vía electoral.

La construcción de una nueva izquierda que no tenga como objetivo la
toma del poder y que no utilice los mismos métodos del pasado, porque
todos ellos fracasaron o fueron comprados por el sistema al cual se
quiere destruir, representa el objetivo a alcanzar por los nuevos
anarquistas por lo que habrá que emplear nuevos métodos de lucha, de
crear la alternativa para poder vivir la utopía.

BIBLIOGARFÍA

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1 Cappelletti, Ángel J. El anarquismo en América Latina. Caracas 1990. p. CLIX

2 Nettalu, Max. La anarquía a través de los tiempos. 4ª edición cibernética 2003. Cáp. 6

3 Ídem.

4
Zeledón Lizano, Cristina. El Anarquista, defensor de los trabajadores
labrador de ideales: Semblanza de (Billo) Zeledón. 2003.

5 Malinedo, Fernando. El movimiento obrero en Guatemala, 1877-1990, Revista Mesoamerica Nº 15. 1988.

6 Menjivar, Rafael. Formación y lucha del proletariado industrial salvadoreño. 1982. p. 39

7 Arias Gómez, Jorge. Farabundo Martí. 1996. p. 51

8 Ídem. P. 52

9 Menjivar, Rafael. ob.cit.. p. 39

10 Cappelletti, Ángel J. ob.cit. p. CLIX

11 Ídem.

12 Salazar, Alfonso. Los sindicatos obreros. 1956. p. 37

13 Alba, Víctor. Historia del Movimiento obrero en América Latina. 1964. p.114.

14 Menjivar, Rafael. ob.cit. p. 63-64

15 Dalton Roque. Miguel Mármol: Los sucesos de 1932 en El Salvador. 2000. p. 131

16 Salazar, Alfonso. ob.cit. p. 38

17 Masferrer Alberto. El dinero Maldito. 2002. p. 42-43.

18 Alba, Víctor. Ob.cit. p. 171

19 Larín, Arístides Augusto. Historia del movimiento sindical de El Salvador. La universidad. P. 137-138.

20
Teracena Arriola, Arturo. Un salvadoreño en la historia de Guatemala:
Entrevista con Miguel Ángel Vásquez Equizabal. Memoria. Boletín del
Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista de México. 1990.
p. 19

21 Tercena Arriola, Arturo. Presencia Anarquista en Guatemala entre 1920 y 1932. Revista Mesoamérica Nº 15. p 6 y 7

22 Salvador Orlando Alfaro en: Martínez Peñate, Oscar. El Salvador: Historia general. 2007. p. 98

23 López Jiménez, Ramón. Mitras Salvadoreñas en Arias Gómez, Jorge. Ob.cit. p. 119-121

24 Dalton Roque. ob.cit. p. 137

25 Ídem. P. 132

26 Ídem. P. 138

27 Ídem. P. 141

28 Lungo, Mario. La lucha de las masas en El Salvador. 1987. p. 22

29 Teracena Arriola, Arturo. ob.cit.. p. 19

30 Schlesinger, Jorge. Revolución comunista ¿Guatemala en peligro? En Arias Gómez, Jorge. ob.cit. p.178

31 Dalton Roque. ob.cit. p. 261

32 Ídem. p. 264

33 Ídem. p. 340

34
Medardo González. En Quezada, Rufino Antonio. Martínez, Hugo Roger.
Veinticinco años de de estudio y lucha: Una cronología del movimiento
estudiantil. 2008. p. 36

35 Ídem. P. 71


Influencia anarquista en Centroamérica

Posted: julio 22nd, 2010 | Author: | Filed under: Articulos | Comentarios desactivados en Influencia anarquista en Centroamérica

Por Erick Orellana

 

Panamá

 

En 1861, Bakunin, pasa dos semanas en Panamá1,
tras escaparse de una fortaleza en Rusia (donde había pasado 6 años
encerrado). Pero se desconoce si tuvo actividad revolucionaria en ese
corto periodo.

Entre 1850 y 1914, arribaron en Panamá miles de trabajadores
provenientes de Europa, Asia y las Antillas, para trabajar en las
construcciones del ferrocarril transístmico(1850-1855), la construcción
por parte de los franceses de un canal interoceánico(1880) y la
construcción definitiva del mismo por los norteamericanos (1904-1914).

Entre estos trabajadores, mayormente entre los europeos(españoles,
franceses, italianos, etc), venía la semilla de la conciencia de clase
y del anarcosindicalismo.

En ese periodo se produjeron varias huelgas por aumento de salarios
y mejores condiciones de trabajo. En 1895, durante los trabajos
emprendidos por la compañía francesa para la apertura del canal,
estallaron también varias huelgas, que lograron un relativo éxito y
fueron promovidas, al parecer, por anarquistas europeos.

En 1905, en el periodo norteamericano, el general George W. Davis,
gobernador de la zona del canal, puso especial énfasis en impedir toda
contratación de obreros anarquistas. En 1907, sin embargo, dos mil
trabajadores españoles, alentados por connacionales anarquistas que con
ellos laboraban, llevaron adelante una huelga en pro de aumentos de
salarios, huelga que tuvo episodios violentos.

Entre los trabajadores llegados de Europa, habían curiosamente
varios individualistas stirnerianos, influidos por la filosofía de
Nietzsche, que veían en el sindicalismo un potencial enemigo de la
ideología anarquista. De acuerdo a sus ideas constituyeron grupos de
afinidad que en 1912 llegaban, según Max Nettlau, al número de veinte.
En 1911 apareció, en Colón, el periódico El Único, que se autodefinía
como publicación individualista.

En 1919 y 1920, se publicó la revista Cuasimodo, dirigida por el anarquista argentino Julio R. Barcos,

el critico puertorriqueño Nemesio R. Canales(1878-1923) y el educador panameño José D. Moscote.

Revista donde se divulgara las ideas socialistas de la época.
Blázquez de Pedro, anarquista español radicado en Panamá desde 1914,
encontrará en Cuasimodo, espacio para la difusión del ideario
anarquista que se fija como meta suprema socializar “la tierra, los
instrumentos de trabajo, la producción y el consumo”.

Al margen, casi siempre, de la Federación Obrera, central
amarillista, cuya fundación había propiciado en 1921 el presidente
liberal Belisario Porras, los anarquistas siguieron luchando entre los
obreros panameños (no sin hacer adeptos entre ellos) y en 1925
promovieron una huelga de inquilinos (tal como lo habían hecho los
anarquistas argentinos, chilenos, brasileños y mexicanos).

En 1924 fue fundado el Sindicato General de Trabajadores por un
grupo predominantemente anarcosindicalista. Este sindicato llego a
tener miles de miembros afiliados. Se puede decir que fue la primera
central obrera panameña. En el grupo fundacional estaban los hermanos
españoles José María y Martin Blázquez de Pedro, la polaca Sara Gratz,
y el peruano Esteban M. Pavletich ( mas tarde incorporado a la
guerrilla de sandino). Entre los panameños había, junto a algunos
anarquistas, trabajadores de otras ideologías, sin que faltaran
marxistas como Eliseo Chevez y Domingo H. Turner, futuros fundadores
del Partido Comunista, en 1930. También intervino Diógenes de la Rosa,
que seria luego uno de los líderes del Partido Socialista, fundado
asimismo en 1930.

Desde 1958, superado el receso de la etapa remonista (periodo que
gobernó el coronel José Antonio Remón Cantera), las masas se ponen
nuevamente en marcha.
La primera de las importantes batallas obreras de este periodo fue una
huelga en febrero de 1958, por aumentos de salarios, que le ganaron los
tipógrafos a las empresas periodísticas de la capital y que dirigieron
Alfredo Montañez Villareal, Jose Heriberto Rivera, Cristóbal Cerrud y
el anarquista Antonio Olarte, combatiente de la guerra civil española.

 

 

 

Guatemala

 

Después del triunfo, en abril de 1920, de la insurrección
unionista contra la dictadura de Estrada Cabrera (1898-1920), queda
como presidente del gobierno el azucarero Carlos Herrera Luna. En este
período del gobierno unionista, cierto número de organizaciones obreras
se radicalizaron por las medidas que tomó el gobierno de restringir el
derecho a manifestarse y de frenar el proceso de legalización de
mutualidades y sindicatos que surgieron en ese momento. De esa forma
surgió la Unión Obrera Socialista (UOS), fundada el 1.° de mayo de 1921
y según el suizo Edgar Wood la mayoría de los integrantes de la UOS
eran anarquistas.

A raíz de una disputa interna, la UOS habría de desaparecer poco
tiempo después. Un sector fundó el Partido Comunista de Guatemala, con
la ayuda del Partido Comunista de México (PCM). Y por otro lado, el
sector conformado por el elemento anarquista “parece haberse diluido en
las organizaciones sindicales y mutualistas existentes”.

En los años siguiente, el movimiento obrero se fortaleció más
permitiendo a los comunistas y anarquistas poner en pie la Federación
Regional Obrera de Guatemala (FROG). Y lo que se pretendía era
contrarrestar la influencia de la FOG (Federación Obrera de Guatemala)
como central oficial, a nivel nacional y a nivel del istmo. La FROG
reagrupó rápidamente 11 sindicatos, contando con 2,000 afiliados, según
las cifras que se disponen hasta ahora. Unos pocos años después, la
FROG fue dominada completamente por los comunistas.

A finales de septiembre de 1925, llega a Centroamérica el dirigente
de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) Julio Díaz, en una
gira organizativa por la mayor parte de países latinoamericanos. Díaz
residió en Guatemala y El Salvador, donde sus contactos aceptaron a
Panamá para participar en una conferencia anarquista a nivel
continental.

En octubre de 1926, Manuel Bautista Grajeda, uno de los
representantes del anarquismo en Guatemala, con otros compañeros
fundaron el grupo Nueva Senda, grupo inspirado en los nobles principios
de las doctrinas anarquistas. A pesar de que el grupo de compañeros era
pequeño, estos parecían estos parecían estar bien conectados con las
organizaciones del Caribe y de Norteamérica, pues, el 26 de octubre de
1926, el grupo Nueva Senda se solidarizaba con los militantes cubanos,
reprimidos por la dictadura machadista, en una protesta publicada en
Cultura Obrera el día 20 de noviembre. En su protesta pedían el
reaparecimiento de los periódicos El Libertario y Tierra.

El 1ero de mayo de 1927 el movimiento obrero hace demandas generales
e insistió en salvarle la vida a Nicolas Sacco y Bartolome Vanzetti.

El sindicalismo se vio reforzado, a inicios de 1928, por el
surgimiento del sindicato anarquista Comité Pro Acción Sindical. Nacido
de la actividad del Grupo Nueva Senda a lo largo de los años 1926 y
1927. Por Obando Sanchez se sabe que ésta perdió ocho de sus catorce
sindicalistas, los que pasaron a integrar la central anarcosindicalista.

El 8 de enero de 1928 apareció a la luz el primer numero del quincenario Orientación Sindical, órgano del CPAS.

El dictador de turno acabo en 1937 con el Comité Pro Acción
Sindical, y al mismo tiempo con toda manifestación publica del
anarcosindicalismo y del sindicalismo revolucionario.

Después del derrocamiento de Ubico en 1944, Bautista Grajeda fundó
un grupo de obreros llamados “Libertarios”, entre ellos estaban
Wilfredo Chávez, Juan A. Beteta, Nicolás Mendoza y José Víctor Guzmán,
quien este ultimo había sido uno de los fundadores del CPAS y director
de Orientación Sindical.

 

Costa Rica

 

En Costa Rica hubo durante la primera década del siglo pasado
una serie de publicaciones con tendencias mas o menos anarquistas.
Vladimir de la Cruz menciona entre ellas: La Aurora Social, Hoja
Obrera, Orden Social, El Trabajo, El Amigo del Pueblo. En 1909 hubo en
San José reuniones de protesta por el asesinato de Francisco Ferrer,
iguales a las que en todos los países latinoamericanos organizaron, los
grupos anarquistas. A fines de ese mismo año se fundó el “Centro de
Estudios Sociales Germinal”. En el participaban intelectuales como Omar
Dengo, Joaquín Garcia Monge, Carmen Lira, y el dirigente obrero Juan
Rafael Lopez. El 15 de enero de 1911 salio a la luz la revista
Renovación, que tenia tendencias libertarias y era dirigida por el
poeta José María Zeledón. De ella se publicaron más de sesenta números.

En la primera fase del movimiento obrero en Costa Rica, es indudable
la influencia de los anarcosindicalistas. En la huelga de panaderos en
1905, varios anarcosindicalistas españoles tuvieron papel de liderazgo,
entre ellos, Juan Vera, quien a raíz de estos sucesos fuera expulsado a
Puerto Rico. A los dirigentes nacionales de este movimiento
huelguístico se les confinó al cuartel de Alajuela.

Por iniciativa del Centro de Estudios Sociales Germinal y varias
sociedades obreras, se celebró por primera vez en Costa Rica el día
internacional de los trabajadores, el 1ro de mayo de 1913. Y en ese
mismo año se fundó la Confederación General de Trabajadores, que tuvo
mucha influencia durante toda aquella década.

El 4 de septiembre de 1927, se llevó a cabo una manifestación de
duelo hacia el Cementerio Obrero, por el asesinato político a manos del
gobierno de EEUU, en contra de los obreros anarquistas italianos
Nicolás Sacco y Bartolomé Vanzetti.

 

Honduras y Nicaragua

Ya en la década del siglo pasado se formaron en Honduras sociedades
de ayuda mutua, como “La Democracia”, que funcionó desde 1890. Durante
la primera década del siglo XX empezaron a organizarse, con fines de
lucha y defensa social, los trabajadores de los enclaves mineros y
bananero.

En Nicaragua se fundó en octubre de 1918 la Federación Obrera
Nicaragüense con la cooperación de varias sociedades obreras y
mutuales, tales como la Sociedad Central de Obreros, La Sociedad Unión
Zapateros, La Unión de Panaderos, La Unión de Sastres, etc., de León y
otras de Chinandega, Granada y Managua.

De estos dos países, hasta este momento, no se sabe con exactitud,
por falta de investigaciones sobre el tema, la influencia que tuvieron
las ideas libertarias en el movimiento obrero.

BIBLIOGRAFÍA

 

Capelleti, Angel y Carlos Rama, Anarquismo en América Latina.

 

Vladimir de la Cruz, Las luchas sociales en Costa Rica, 1870-1930.

 

Soler, Ricaurte, Panamá: historia de una crisis.

 

Taracena Arriola, Arturo Presencia anarquista en guatemala Guatemala entre 1920 y 1932,

Mesoamerica, num. 15, Guatemala, 1988.

 

Anónimo, Bakunin y las Artes.

 

Colectivo Alas de Xue, Cronograma del anarquismo en America Latina (1847 – 1942).

1Colectivo Alas de Xue, Cronograma del anarquismo en America Latina (1847 – 1942).


Desarrollo de la primera idea socialista en América: El Anarquismo

Posted: julio 22nd, 2010 | Author: | Filed under: Articulos | Comentarios desactivados en Desarrollo de la primera idea socialista en América: El Anarquismo

Por Cesar Hernández

En el presente ensayo desarrollamos un tema que ha sido muy poco
estudiado, y por ende poco conocido en América, tratando de ver como el
anarquismo se fue introduciendo en el ámbito político de América, y a
su vez dando paso al desarrollo de otras ideas políticas.

Para comenzar a hablar de este tema primero debemos de reconocer el
gran aporte de el anarcosindicalismo, ya que como sabemos fue la
corriente más importante del movimiento obrero latinoamericano durante
las dos primeras décadas del siglo XX, influenciado por la masiva
emigración europea hacia América Latina, esto facilitó la creación de
organizaciones afiliadas al movimiento anarquista mundial, y que a la
vez organizaciones o personas representativas del anarquismo vinieran a
América.

El objetivo de los anarquistas era derribar el régimen capitalista a
través de una Huelga General Internacional. Por eso, los llamados a
paros generales en cada país latinoamericano estaban inscritos en una
estrategia mundial, expresada en la liquidación del Estado opresor y la
instauración del Comunismo Anárquico, en una sociedad sin clases.

Los anarquistas fueron una de las primeras corrientes en colaborar
con las organizaciones de los habitantes de los barrios populares
latinoamericanos, y debido a esto los anarquistas tuvieron una relación
muy fuerte con muchos sectores de la clase trabajadora.

Como el primer y más notable ejemplo de estas ideas en América podemos incluir el caso de los estados unidos1, donde el anarquismo se dio a conocer en sus primeras etapas.

En Estados Unidos el anarquismo se desarrolló en 1825 bajo la influencia de Robert Owen2
que implementó en su fábrica mejoras para 2.000 trabajadores que
incluían: reducción de la jornada de trabajo a 10 horas, seguro de
desempleo, construcción de escuelas y viviendas, después decidió fundar
en Indiana una colonia llamada “Nueva Armonía”, donde se atacaba y no
se distinguían instituciones como la familia, la religión, la herencia,
y la eliminación de la propiedad privada, porque que estas limitaban la
libertad del ser humano, así como se trabajaba colectivamente la tierra
y las industrias, basándose en el cooperativismo de producción como de
distribución, para sustituir el sistema capitalista, dando a conocer
que:

  1. Tanto los sindicatos de masas y los de ámbito estatal eran posibles.
  2. Se podrían plantear las cooperativas de producción como alternativas al sistema de producción capitalista.

Esta Comuna llamada “Nueva Armonía”, fue despojada de sus bienes en
Inglaterra y Estados Unidos, y debido a esto se decidió por la acción
sindical, creando la IWW (Industrial Workers of the World o
Trabajadores Industriales del Mundo), ejerciendo influencia en
Centroamérica y el Caribe.

Otro de los primeros que dio a conocer estas ideas fue Esteban Cabet3, ya que con su obra Viaje aIcaria, editado
en 1842, planteaba ideas similares a las de Owen, tratando de
aplicarlas a Estados Unidos: comunidad agrícola e industrial, donde la
distribución de los bienes se hacía según las necesidades de todos.

Pero está considerado que la mayor difusión del anarquismo en
América se dio en México, desde principios del siglo XIX, cuando en
1828 Robert Owen pidió permiso al gobierno para instalar una comuna
colectiva en Texas. Poco después de la anexión de este territorio a
Estados Unidos, se instaló allí la comunidad Icaria, inspirada por
Cabet.

Siempre en Texas, Víctor Considérant fundó en 1854 el falansterio La
Reunión, que alcanzó a durar cuatro años. Luego Considérant viajó por
América Latina difundiendo su ideario hasta 1869.

Mientras unos trataron de copiar la experiencia utópica europea,
Plutonio Rhodakanaty trató de adaptar el socialismo utópico a las
necesidades de América Latina, considerando su religión y su enorme
base campesina e indígena.

Desde su llegada de Grecia4 a México en 1861 se preocupo por la edición de la Cartilla Socialista5,
en donde Rhodakanaty expresa que el socialismo existe desde hace 18
siglos inspirado en la doctrina de Jesús. En la cartilla escribió su
catecismo adaptado a la realidad mexicana, así como a la vez también es
reconocido en la fase inicial de la organización clasista del
movimiento obrero y campesino en México6

Rhodakanaty y sus seguidores obreros y campesinos aumentaron su
influencia a principios del siglo XX, con la conversión del liberalismo
al anarquismo de los hermanos Flores Magón7, demostrando así su liderazgo, tanto así que fue reconocido por Emiliano Zapata durante la revolución mexicana.

Ricardo Flores Magón Postulaba la alianza obrero-campesina, pero se
oponía a la división de las tierras, esta alianza durante la revolución
era más urgente, ya que Madero, Carranza y Obregón trataron en todo
momento de separar a los obreros de los campesinos mediante la
corrupción y burocratización de las cúpulas sindicales. Al respecto
decía: “Me imagino qué feliz será el pueblo mexicano cuando sea dueño
de la tierra, trabajándola todos en común como hermanos y repartiéndose
los productos fraternalmente, según las necesidades de cada cual. No
cometáis, compañeros, la locura de cultivar cada quien un pedazo. Os
mataréis en el trabajo, exactamente como os matáis hoy. Uníos y
trabajad la tierra en común, pues todos unidos, la haréis producir
tanto que estaréis en aptitud de alimentar al mundo entero”8. Flores
Magón comprendía que era necesario respetar la tradición colectivista
del pueblo indígena, su modo de vida y sus costumbres, además de su
forma de producir en común.

En el caso de Cuba, la influencia anarquista en el movimiento obrero
fue hegemónica en las dos primeras décadas del siglo XX. Estas ideas se
propagaron principalmente en las tabaquerías, y luego se pasaron a
otros sectores obreros y campesinos, en particular de la construcción y
de los que trabajaban en la explotación del azúcar.

El anarquismo contribuyó a la creación del Círculo de Trabajadores de La Habana9.
El principal teórico del anarquismo cubano fue Enrique Roig San Martín,
que fue considerado un gran luchador en defensa de la clase
trabajadora, pero no comprendió la necesidad de relacionar la lucha
obrera con la independencia política.

Enrique Roig San Martín Dirigió uno de los primeros periódicos obreros, El Productor10. Y una contradicción de este anarquista fue su posición favorable a la fundación de un partido.

Otro que también tuvo influencias del anarquismo era José Martí que
defendía ciertas ideas de Bakunin y principalmente las ideas del
cooperativismo federalista de Pierre-Joseph Proudhon.

Dentro de las acciones sociales los anarquistas se pronunciaron por
primera vez a favor de la lucha anticolonialista en enero de 1892 en el
Congreso Regional Obrero, en donde cuestionaron la estrategia de poder
político y estatal dado que estaban contra todo autoritarismo y poder
del Estado. En ese contexto postulaban la sociedad sin clases ni
estado, a la vez que combatían a la Iglesia.

Pero el error era que no podían ceder en lo fundamental: la
necesidad de la lucha política de clase para derrocar precisamente a la
clase enemiga, esto combinado con la influencia de la revolución rusa
hizo entrar en crisis a los anarquistas, sin embargo los anarquistas
siguieron teniendo fuerza en la Federación Obrera de La Habana y en la
Confederación Nacional Obrera, fundada el 15 de agosto de 1925,
destacando: Alfredo López11.

En Brasil El anarquista Giovanni Rossi creo en 1890 comuna llamada
Cecilia (ubicada en Porto Alegre), ahí se dio la búsqueda de relaciones
igualitarias, basadas en la familia en donde el estado y la sociedad
era considerado muy dañino, ya que generaba muchas uniones por
compromiso y por interés.

En relación a esto Rossi manifestaba en 1900: “De la familia
queremos expulsar toda autoridad. Así como no debemos ser patrones en
la amplia vida social, así no debemos serlo dentro de los muros
domésticos”12.

Para fines del siglo XIX, los anarquistas ejercieron una influencia
muy importante en el movimiento obrero, tanto asi que en 1905, tenían
en circulación unos 15 periódicos, editados en Sao Paulo, Porto Alegre,
Santos y Río de Janeiro, entre los cuales destacan: “O Despertar” y “O
Libertario”. Nenno Vasco uno de los principales teóricos del anarquismo
brasileño y el dirigente de la Unión de Trabajadores Gráficos, Edgar
Leueuroth, fundaron el periódico “Terra Livro”, y el 9 de junio de 1917
editaron “A Plebe”, que llegó a ser diario, donde colaboraban
destacados escritores.

Esta influencia era ejercida principalmente sobre los miles de inmigrantes obreros que llegaron de Europa.

Otro mérito del anarquismo fue haber estimulado en América Latina
una campaña antimilitarista. Siendo los brasileños primeros en oponerse
al servicio militar obligatorio, logrando en Brasil que la Central
Sindical se opusiera en 1916 a la conscripción militar.

En Bolivia, desde fines del siglo XIX hasta la primera Guerra
Mundial el anarquismo fue la principal fuerza en el movimiento
sindical. No obstante la competencia del Partido Liberal y del Centro
Obrero de Estudios Sociales, orientado por Ricardo Perales, los
anarquistas lograron conservar su influencia, bajo la conducción de
Cesáreo Capriles y la intensa actividad desplegada por el cura Tomás
Chávez Lobatón. Su Federación Obrera Local (FOL) se mantuvo hasta fines
de los años 20 como la más importante, junto con la Federación Obrera
del Trabajo (FOT), de tendencia marxista.

La influencia anarquista se expandió a través del Centro Obrero
Libertario de La Paz y Cochabamba y de periódicos como “La Aurora
Roja”, fundado en 1922.

Otras publicaciones importantes fueron “Humanidad” (1928), que contó
con la colaboración de Ramón Iturri Jurado (bajo el seudónimo de Tomás
Katari), el pintor Arturo Borda (Calibán), Santiago Osume (Juan
Pueblo), Luis Salvatierra y Salustiano Lafuente; además de “Despertar”
(1923) y “La Antorcha”, dirigido por Nicolás Mantilla, Domitila Pareja
y Luis Cusicangui.

Estas publicaciones fueron difundidas tanto a sectores obreros como
campesinos y pueblos indígenas, debido a estas publicaciones se
reconoce a los anarquistas la sindicalización de los campesinos.

En Ecuador, los anarquistas influenciaron a los cacahuateros,
encargados del sacado y transporte del cacao bajo la influencia del
poeta y anarquista peruano Manuel González Prada a principios del siglo
XX.

La acción anarquista se reforzó debido a las ideas de Miguel Alburquerque13,
tomando participación activa en la huelga general de Guayaquil a
mediados de noviembre de 1922. En noviembre del mismo año se creo la
Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana (FTRE), con la
finalidad de ser el Centro de propaganda de Ideas Libertarias
Regionales Ecuatoriano.

A partir de ahí el anarquismo empezó a perder influencia después de la Fundación de los Partidos Socialista y Comunista en 1925.

En Argentina el anarquismo empieza a formarse debido a la influencia
ejercida por Enrico Malatesta a su llegada a Buenos Aires en 1885,
quien publico un documento llamado: La Cuestión Social (en castellano e
italiano).

Aquí el anarquismo alcanzó su más alto grado de organización en 1915
con la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), que con más de
200.000 afiliados se constituyó en la organización anarquista más
poderosa de América Latina.

Esta federación jugo un papel destacado en la primera huelga general
de Argentina en noviembre de 1902: “Para los anarquistas, el resultado
fue un grandioso triunfo moral, y tenían razón; levantado el estado de
sitio, volvieron el 6 de enero (1903) a la huelga por sus
reivindicaciones y consiguieron el triunfo en algunas partes del país”14.

El Congreso de la FORA del 29 de agosto de 1905 se pronunció por el
comunismo anárquico y por la huelga general como el instrumento de
lucha de los trabajadores. Pietro Gori y Errico Malatesta15,
tuvieron una incidencia sobresaliente en la orientación y organización
del anarco-sindicalismo no sólo de Argentina sino que también de
Paraguay y Uruguay, siendo ellos los que dirigieron la mayoría de las
huelgas generales de 1907 a 1910.

El anarquismo contribuyó, más que ningún otro movimiento, a la
organización del campesinado, estimulando la creación de la Federación
Argentina de Sindicatos Agrarios, además de su activa participación en
la rebelión de los peones de la Patagonia en 1922.

Desde fines del siglo XIX en Uruguay, los anarquistas fueron la
principal corriente del movimiento obrero. A través de organismos
sindicales como la sección Uruguaya de la Asociación Internacional de
Trabajadores16,
y de sus periódicos, El amigo del Pueblo y Tribuna Libertaria, lograron
profundizar la conciencia de clase, ayudados especialmente por el flujo
migratorio de trabajadores europeos.

Con la influencia ejercida a través de sus periódicos, en 1905
dirigieron la huelga general de los portuarios, en 1918 la huelga de
los frigoríficos y en 1919 la de los marítimos, creando la FORU
(Federación Obrera Regional Uruguaya). Sin embargo, la influencia
anarquista fue neutralizada en parte por los socialistas y,
especialmente, por el ascenso del populismo batllista, que fue uno de
los primeros en implantar reformas sociales en el continente.

En Paraguay, el movimiento anarquista tuvo una influencia
incontrarrestable desde las últimas décadas del siglo XIX, entre los
trabajadores urbanos y rurales llegando a organizar Sociedades en
Resistencia armada para enfrentar a los terratenientes.

La Federación Obrera Regional Paraguaya, fundada en 1906, declaró
abiertamente su oposición a los partidos políticos y su decisión de
luchar por la Federación de Asociados y Productores Libres.
Consecuentes con esta actividad en el movimiento campesino, los
anarquistas crearon en 1928 la Alianza Nacionalista Revolucionaria,
cuya estrategia era la implantación de la República Comunera y la Unión
Federalista de los Pueblos de América Latina. La culminación de esta
experiencia se produjo en 1931 con la conversión de Villa Encarnación
en comuna revolucionaria, dirigida por asambleas populares.

Uno de los pensadores que más influyó en el Paraguay fue el
anarquista español Rafael Barrett, que desde su llegada al Paraguay en
1904, percibió la penetración del capital inglés y argentino, que se
había apoderado de las plantaciones de hierba mate y de las mejores
maderas. Fue uno de los primeros en plantear claramente “la cuestión
social”, llamando a los intelectuales y estudiantes a proyectarse hacia
la comunidad.

En Perú, el anarquismo también ejerció una vasta influencia en el
movimiento campesino e indígena. Respaldaron a la Federación de Obreros
Panaderos “Estrella del Sur” (1904) y a los portuarios de El Callao. En
1907, los hermanos Lévano y otros trabajadores, como Romilio Quesada y
Luis Felipe Grillo fundaron, junto con el grupo “Humanidad”, el Centro
de Estudios Sociales “Primero de Mayo”. El anarquista Julio Reynaga
contribuyó a organizar a los obreros azucareros de Trujillo, al norte
de Perú, luego surgió el grupo de “Luchadores de la Verdad”, orientado
por Abraham Guerrero, obrero de la construcción, creador del periódico
”La Protesta”, esta consecuente labor culminó en la creación de la
Federación Obrera Regional Peruana en 1913, año de la primera huelga
general. En 1919, los anarquistas contribuyeron a la fundación del
Comité Pro-abaratamiento de la Subsistencia, liderado por el ebanista
Nicolás Gutarra, siendo Manuel González Prada el principal
representante del anarquismo peruano, destacándose al escribir en los
periódicos anarquistas “Simiente Roja”, “El Hambriento”, “Redención”,
“La Antorcha”, “El Rebelde” y “El Ariete” escritos entre 1904 y 1909,
siendo su principal preocupación la relación etnia-clase, poniendo al
desnudo la explotación de los indígenas y las diferentes
manifestaciones de discriminación “racial”17.

Los anarquistas ejercieron gran influencia hasta principios de los
años 20, cuando comenzaron a ser desplazados por el aprismo y los
socialistas revolucionarios de Mariátegui.

El anarquismo tuvo también cierta influencia en Costa Rica a través
de periódicos, como: Aurora Social, Orden Social, El Trabajo, El Amigo
del Pueblo, La Lucha y La Causa del Pueblo, redactados en su mayor
parte por Joaquín Jarcia Monje, Carmen Lura, Omar Dengo y Juan Rafael
Pérez, fundadores del Centro de Estudios Sociales.

En Colombia el anarquismo penetró por los trabajadores portuarios de
la costa caribeña, que a partir de 1847 llevaron las ideas de Proudhon,
siendo así como se construyeron las “Sociedades democráticas”, dejando
de funcionar hasta 1854. Estos primeros núcleos anarquistas, que
mantenían contacto con los brasileños, actuaron en la huelga general
del 16 de febrero de 1910 de los portuarios, obreros de la
construcción, ferroviarios y transportadores fluviales. En los
movimientos de protesta proletaria de 1918 en Barranquilla y Cartagena
se hizo presente la línea de acción directa del anarquismo18.
Esta influencia fue neutralizada por la temprana creación del Partido
Obrero en 1910 y, posteriormente, por los grupos socialistas que
lograron crear en 1925 el Partido Socialista Revolucionario, de
profundo arraigo en el movimiento obrero.

En Chile el anarquismo comenzó a configurarse en la década de 1880-1890 con la llegada de obreros europeos.

El 24 de febrero de 1896 surgió el Centro Social Obrero con la
participación de Javier Rocuant, Antonio Bórquez y de los destacados
escritores Diego Dublé Urrutia y Carlos Pezoa Véliz en la redacción del
periódico “El Grito del Pueblo”. Algunos anarquistas de este Centro se
incorporaron al primer partido socialista, llamado “Unión Socialista”,
fundado en 1896, pero se retiraron por diferencias estratégicas.

En 1898 los anarquistas recuerdan por primera vez en Chile el 1° de
Mayo con una importante manifestación. Ese mismo año Escobar funda la
Sociedad de Carpinteros y Ebanistas y junto a Olea crean la Sociedad de
Instrucción y Socorros Mutuos “Caupolicán”, que reúne a obreros y
artesanos.

A principios del siglo XX el anarquismo chileno comenzó con la
creación de las Sociedades en Resistencia y las Mancomúnales, donde los
principios fundamentales de estas organizaciones19 fueron inspirados por el anarquismo, marcando una experiencia orgánica que es válida hasta el presente.

Las Sociedades en Resistencia, inspiradas en el anarquismo deben ser
consideradas como las primeras organizaciones sindicales chilenas. En
1898 los obreros de la Maestranza de Ferrocarriles formaron la primera
Sociedad en Resistencia.

Las Mancomúnales se gestaron en una etapa de ascenso del movimiento
obrero, estructurándose por gremios, por provincias y finalmente a
nivel nacional. Sus principios, programas y organización fueron
inspirados por el anarcosindicalismo.

El anarcosindicalismo, fue la primera organización chilena que tuvo
un sector clandestino para la preparación de cuadros experimentados en
la acción directa armada.

Como pudimos apreciar el anarquismo fue la corriente política mas
importante durante el siglo XIX y principios del XX en norte América,y
principalmente el América latina ya que a través de pensadores y
representantes del movimiento anarquista se desarrollo y se puso en
practica el anarquismo como parte del socialismo utópico, lo cual
genero después la instauración de nuevas ideas de carácter socialista.

El anarquismo y el anarcosindicalismo, entró en crisis y comenzó a
perder influencia a nivel latinoamericano cuando se empezaron a
introducir ciertas reformas sociales, con el fin de canalizar a su
favor el descontento obrero, así como la creación de los partidos tanto
socialistas y comunistas que no hicieron mas que desligitimar, formar
parte, y ser un ente opresor que corta las libertades y atenta contra
el bien común y la historia dejando a un lado el objetivo que tanto
añoramos: la igualdad, la libertad, la abolición de las clases sociales
y principalmente del estado.

1Aunque
estados unidos no pertenece a Latinoamérica, vale la pena señalar el
caso ya que es de los primeros casos de anarquismo que se da en América
y genera influencia después en Centroamérica, México y el Caribe.

2Reconocido industrial inglés de principios del siglo XIX

3Se vio influenciado por Saint-Simon e al igual que el reivindicaba el cristianismo de los tiempos de Jesús.

4 País de origen de Rhodakanaty

5 Publicada 1861

6
Principalmente por fundar en 1868 el club socialista, y en 1871 la
social. Organizaciones obreras que fueron fundamentales para la primera
experiencia sindical de coordinación en América latina

7
Ricardo y Enrique. Fueron influenciados por Kropotkin, Tolstoi,
Fourier, Owen, Blanc y Bakunin, también de Marx, Engels. Fueron los
autores del periódico “Regeneración” publicado en 1904

8 Flores Magon, Ricardo. Semilla libertadora. Colección Ricardo Flores Magón. Vida y Obra. México: Grupo Cultural, 1923.

9 Fundado en 1885

10 Producido de 1887 a 1889

11Dirigente
de los tipográficos, que hizo adoptar en dichos Congresos la “acción
directa” y el “rechazo colectivo” a la acción electoral”.

Su ideario anarquista no le impidieron tener una relación fraternal
con Julio Antonio Mella, fundador del PC. Cuando López fue asesinado el
20 de julio de 1926, Mella le rindió un sentido homenaje en su libro:
el grito de los mártires.

12 Giovanni Rossi. Cecilia. Una comuna socialista. en Utopismo Socialista, Caracas: biblioteca Ayacucho, 1977, Pág. 248.

13 Exiliado cubano que contribuyó a la creación de la Unión Obrera de Quito y la Confederación Obrera de Guayas

14 Julio Godio. El movimiento obrero argentino, 1870-1910. Buenos Aires: Legasa, , 1987.

15 Eran italianos que se establecieron en argentina para reforzar la actividad anarquista

16 Fundado en 1872 y de predominancia anarquista

17 Estas preocupaciones de etnia-clase fueron retomadas por Mariátegui, que se mención que admiraba a Prada.

18 Miguel Urrutia: Historia del Sindicalismo en Colombia. Bogotá: Univ. de Los Andes, 1969.

19
Que eran de carácter federativo, descentralizador, autonomía del
movimiento obrero respecto al Estado y toma de decisiones por la base.